Domingo, 22 de Octubre de 2017 - 05:22
También estamos en Facebook.

01/06/2012 - 20:54
leído 2530 veces.

Despenalizacin y libertad de eleccin

por: Mario Ferreira

La despenalizacin de las drogas es como si fuera la ltima pgina de un libro y que primero habra que tratar de llenar las pginas anteriores con la bsqueda de una sociedad ms equitativa, para que los jvenes ms pobres y marginales fueran accediendo al sistema y pudieran ejercer su supuesta libertad de eleccin.
En charlas con peritos de diferentes pases, se ha constatado que ni la guerra contra las drogas ni la legalizacin de ellas responden o dan una solucin y, menos, a los sectores ms empobrecidos. Hasta los pases desarrollados estn todava en un tiempo de anlisis y bsqueda.
Las posturas cientficas, como tambin cualquier otro anlisis, deben tener en cuenta a los ms pobres: tanto en su opinin como en el impacto en ellos de las medidas diseadas. All est el verdadero progresismo social.
En esas discusiones se escucha hablar sobre "la libertad de eleccin del consumidor" y en ese preciso momento deberamos recordar las historias de tantos jvenes excluidos de la sociedad. Ellos, por supuesto, no conocen el uso recreativo de las drogas, porque no tienen las posibilidades de una vida acomodada o de inclusin.
Ms bien tendramos que preguntarnos si en ese contexto de pobreza y marginalidad en el que viven algunos nios y jvenes se puede hablar de libertad de eleccin en el consumidor. Habra que preguntarse si no estamos agregando a la vida de estas personas ms pobres un problema que despus no le vamos a ayudar a resolver.
En los pases que tienen ciudadanos en condiciones de exclusin social, lo que quizs es recreativo para un joven de clase media o alta se torna fatal en los ambientes pobres y marginales. Es necesario comprender que la vulnerabilidad social aumenta cuando no hay oportunidades de inclusin real; y que, a mayor vulnerabilidad, la brecha entre el consumo recreativo y el consumo problemtico se acorta dramticamente. El joven pobre no tiene de dnde asirse, porque vive la fragilidad en lo escolar, en lo laboral y lo sanitario; en consecuencia, un simple consumo de porro tiende a arraigarse ms rpido y con mayor fuerza.
El Estado tiene una deuda social muy grande con estos jvenes que padecen estado de abandono en la calle, desamparo escolar y, sin embargo, pueden acceder a las armas y a la droga con una facilidad extraordinaria.
Este planteo ayuda a ubicar al adicto en un lugar ms justo y a no criminalizarlo. Esta mirada positiva tiene, sin embargo, un largo camino de ejecucin para que los adictos ms pobres puedan acceder al sistema sanitario, que adems no se encuentra preparado para asistirlos.
Si alcanzara con un tratamiento convencional, bastara con que el Estado otorgara mayor cantidad de plazas para internacin. Pero el desafo que la pasta base nos presenta nos obliga a ser mucho ms creativos y a entender que este proceso de inclusin llevar muchos aos.


Cantidad de comentarios: 3

05/06/2012 - 14:40

Marcos:

Aplaudo el planteamiento de este artculo, desde la visin del marginado. Cuando se habla de despenalizar siempre se da la visin del que quiere divertirse en privado, ese puede elegir. Los pobres no tienen mucho para elegir.


07/06/2012 - 12:31

Andrea:

No solo en el tema drogas, el pobre no tiene eleccin en ningun ambito social.


15/06/2012 - 18:28

Gustavo Martnez:

Con la despenalizacin no se soluciona el problema de fondo, en tal caso servir para no criminalizar al grogadicto y tratarlo como un enfermo, que es lo que corresponde. Pero el problema con las drogas ms pesadas sigue igual.



UN ERROR: llene todos los campos y verificar o renovar código de seguridad.
  • Nombre:
  • Dejar comentario:
  •  
  • Código de seguridad:
  •  










Sitio desarrollado por Daniel Viñoles desde abril de 2004.
visitante N° 3672