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16/03/2008 - 16:31
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Hurgadores, un problema sin fin.

por: Federico

Fue en tiempos de la dictadura militar que empez a extenderse una nueva "profesin", la de hurgador de residuos domiciliarios.
Es cierto que siempre hubo excluidos que hurgaban en los tachos de basura en busca de restos de comida o de objetos diversos desechados por los hogares, pero eran una presencia excepcional en las calles de Montevideo o, al menos su nmero era por dems reducido y se desplazaban a pie.
Con el paso del tiempo y ya entrando en el perodo democrtico, la crisis econmica se fue agravando y comenzamos a ver ya no gente caminando sino son los carritos a traccin a sangre los que comienzan a hacerse parte del paisaje montevideano, carritos estos similares a las modestas pero coquetas jardineras de antao.
En esta realidad cada vez fueron ms los marginales y excluidos que hallaron en los residuos domiciliarios su medio de vida, sobre todo en la venta de materiales reciclables encontrados entre los restos de comida, la forma de ganarse la vida ante la desaparicin de fuentes de trabajo y los cada vez ms menguados salarios.
El fenmeno sigui reproducindose y creciendo exponencialmente hacia fines de la dcada del 80 y principios de los 90, a tal punto que bajo la primera administracin comunal frentista presidida por el hoy presidente Tabar Vzquez, se intent censar a esta poblacin y a intentar llevar un registro, al tiempo que se les impona un mnimo de exigencias, como llevar chapa de identificacin y llevar alguna luz.
Esto ltimo responda a un reclamo generalizado de la poblacin ante el incremento de accidentes de trnsito en los que intervenan carritos de hurgadores, ya que al principio la presencia de estos carritos caus un rechazo generalizado de parte de los vecinos, no solo de los automovilistas, ya sea por la mugre que generan y por la psima imagen que desprestigia la ciudad.
La respuesta municipal al problema fue cauta, se entendi que era preciso regularizar la actividad de los hurgadores, enmarcada dentro de cnones de convivencia civilizada, era preciso ver el lado social del asunto, ese drama brutal reflejo de la crisis, que nos golpea hacindonos ver una realidad incmoda.
Ahora bien, a medida que esta actividad fue eternizndose en el tiempo las transgresiones e infracciones a la mnima norma establecida, se han vuelto moneda corriente, entre ellas cabe mencionar el trabajo infantil y la disposicin de residuos alrededor de los contenedores y el maltrato a los animales, por mencionar algunas.
El problema requiere soluciones de fondo, mientras esta actividad se siga desarrollando en las calles de nuestra ciudad, es necesario que las autoridades, llmese intendencia municipal de Montevideo o quien corresponda, se les debe exigir respeto a las normas.


Cantidad de comentarios: 3

18/03/2008 - 14:26

Ernesto:

Es la intendencia la culpable de esta situacin, la que dej crecer sin importarle demasiado.


28/03/2008 - 14:19

Garcia:

La inoperancia y la desidia de los jerarcas de la intendencia de montevideo son en gran parte los responsables de esta situacion.


30/03/2008 - 12:23

IGNACIO AROCENA:

Felicitaciones por la publicacin, me gustaria, saber algo ms de esta persona que tiene una ONG, de accidentados de trnsito, nica que parece dominar el tema ,de principio a fin. Hasta los miembros de la comisin UNASEV,creada por el gobierno, se contradicen. Desde ya muy agradecido. mi mail es: repremon@hotmail.com



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